Herbicida ecológico: innovación para cultivos


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Herbicida ecológico: innovación para cultivos

Entre las labores básicas de cualquier tipo de cultivo, se encuentra el tratamiento de las malas hierbas. Evitarlas o eliminar su aparición es fundamental para que la productividad del cultivo no se vea mermada. Se consideran malas hierbas a aquellas que absorben los nutrientes y el agua necesarios para las plantas cultivadas, impidiendo así su correcto desarrollo.

Por ese motivo, es necesario el uso de herbicidas que mantengan a raya las malas hierbas. Sin embargo, la falta de conocimientos o la mala praxis en el pasado han puesto en jaque algunos de los productos que se utilizan en la agricultura industrial. Uno de los principios más fundamentales de la agricultura orgánica sostenible es evitar el uso de esos productos herbicidas que puedan ser dañinos para el planeta o la salud de las personas. Pero esto no quiere decir que no se puedan utilizar herbicidas.

El Artículo 24 del Reglamento sobre producción ecológica del Parlamento Europeo se refiere precisamente a la autorización de productos y sustancias que se permite usar en la producción ecológica. La clave está en las sustancias activas que se utilicen en los herbicidas ecológicos, que tienen que estar aprobadas por este Reglamento.

Existe una amplia gama de productos ecológicos que tienen que estar certificados para garantizar que realmente cumplen los requisitos para ser considerados ecológicos. Estas soluciones son fruto de la innovación en el sector fitosanitario, que busca desarrollar productos más eficientes y sostenibles.

Características de los herbicidas ecológicos

La característica más definitoria de los herbicidas ecológicos es que no se producen por síntesis química, es decir, que no se obtienen a partir de sustancias químicas que no existen de forma natural y, si se utilizan, es de forma mínima.

La formulación de un fertilizante, insecticida, fungicida o herbicida ecológico está basada en principios activos orgánicos, compuestos biodegradables y predadores de plagas y patógenos que sean naturales o de baja toxicidad. Se elaboran principalmente a partir de distintos tipos de aceites vegetales y minerales, microorganismos o sustancias fungicidas que se encuentran en la naturaleza como el azufre y el cobre. Un ejemplo de fungicida ecológico es Prevam® Ultra, que se obtiene a partir de aceite de naranja.

Para asegurarte de que realmente es de origen orgánico, es importante que el herbicida ecológico cuente con un certificado de algún organismo de control oficial. Esto debe ir incluido en la etiqueta o especificaciones del producto.

Al tratarse de sustancias biodegradables, los herbicidas ecológicos se degradan poco a poco, no son corrosivos, por lo que se reducen las pérdidas por erosión del suelo. Se han hecho estudios que demuestran que, en las explotaciones agrícolas ecológicas, durante un periodo de 20 años, se ha perdido hasta un 75% menos de los suelos.

Además, al no estar basados en sustancias químicas de síntesis, se evita una posible contaminación de los acuíferos. De este modo, el agua se aprovecha mejor porque el sistema de drenaje de los suelos es óptimo y se mantiene su calidad.

En definitiva, los herbicidas ecológicos se caracterizan por ser mucho menos contaminantes o no serlo en absoluto y, por lo tanto, contribuir activamente a la sostenibilidad del sector agrícola.

La innovación, base del herbicida ecológico

En ocasiones, se ha creado una especie de enfrentamiento entre la química y la ecología que no tiene sentido. Es todo lo contrario: la ciencia sirve para encontrar soluciones que ayuden a implantar un modelo de producción agrícola más sostenible en todos los sentidos (ecológico, rentable, justo) y respetuoso con el medio ambiente.

La búsqueda de la mejora constante está en el ADN del desarrollo de soluciones fitosanitarias para el campo. Gracias a la innovación y el uso de las nuevas tecnologías, es posible que nos ayuden a encontrar soluciones creativas que hagan frente a retos como la necesidad de hacer una agricultura más sostenible, y también podemos disponer de más información con la que tomar mejores decisiones.

En el caso de los herbicidas ecológicos, surgen de la llamada “química verde”, que busca diseñar productos o procesos químicos con los que sea posible reducir y eliminar el uso de sustancias químicas que puedan ser peligrosas, tanto para el medio ambiente como para las personas.

Un ejemplo reciente es la producción biotecnológica de D-DIBOA, un compuesto que se ha obtenido a partir de la modificación genética de una bacteria, que es biodegradable y que funciona como herbicida, fungicida e insecticida. Y no solo resulta en un herbicida ecológico, sino que ofrece un rendimiento del 100%, mientras que el de su equivalente químico sintético es del 70%.

En Tradecorp nos unimos a esa voluntad de utilizar la innovación tecnológica como base del desarrollo de soluciones para el campo que sean más eficientes, es decir, que sean capaces de hacer más con menos. El objetivo es encontrar soluciones que mantengan el balance entre la sostenibilidad, la productividad y la rentabilidad.